Second letter by the Dissident Officers

November 2, 2002

De nuestra mayor consideración y con el debido respeto a su alta investidura, hemos escuchado sus reiteradas declaraciones sobre la situación que hemos desarrollado un conjunto oficiales de la Fuerza Armada Nacional en la Plaza Altamira de Caracas. Igualmente hemos escuchado sus sugerencias de que debemos regresar a los cuarteles o dedicarnos a la política en calidad de civiles. En este momento tan crítico de nuestra historia y por representar a usted a una institución como la OEA, tan importante para la vigencia de la democracia continental, sus comentarios, señor secretario general tienen y ameritan una respuesta formal de nuestra parte.


En primer lugar debemos resaltar la naturaleza pacífica y el acatamiento al ordenamiento legal venezolano que constituye las principales características de nuestro movimiento. Aunque resulte insólito somos los hombres de armas quienes nos hemos convertido en adalides de la paz y la institucionalidad, y precisamente con respeto a estos valores nos hemos pronunciado ante la opinión pública poniendo en riesgos nuestras carreras, nuestra seguridad personal y la tranquilidad de nuestros hogares.


El mundo entero ha presenciado esta hermosa gesta donde un honorable grupo de oficiales acompañado por la inmensa mayoría del pueblo venezolano hemos puesto de relieve los valores de la democracia y la libertad y nos hemos manifestado enfáticamente en contra de las soluciones de fuerza. Anteriormente los oficiales de la FAN no podíamos ser deliberantes, no podíamos expresar nuestras opiniones políticas. Esta limitación fue eliminada a partir del mes de diciembre de 1999 cuando se promulgó la nueva constitución vigente. El manifestar nuestros pensamientos de manera pacífica y dentro del cauce constitucional en ningún momento puede representar una acción legal y mucho menos golpista y algo hemos demostrado los militares en Venezuela es nuestra centrada vocación democrática e institucional.


Es necesario señor secretario general que usted tenga conocimiento de los siguientes hechos:


Durante más de 30 años de vida constitucional las únicas manifestaciones golpistas en Venezuela han sido precisamente las dos asonadas militares organizadas por el presidente Chávez y sus seguidores. El entonces teniente coronel Hugo Chávez Frías, luego de un insidioso proceso de infiltración en las fuerzas armadas, traicionó su juramento constitucional y produjo los alevosos y sangrientos alzamientos del 4 de febrero y del 27 de noviembre de 1992 con un trágico saldo de centenares de muertos y heridos. Los hechos demuestran que el único golpista y el principal responsable de la violencia ha sido el teniente coronel Hugo Chávez Frías.


Segundo, posteriormente de su elección como primer mandatario el presidente Chávez ha intentado convertir a la Fuerza Armada Nacional en una guardia pretoriana al servicio de sus intereses grupales. Diversos oficiales auspiciados por el gobierno han dado declaraciones públicas y adhesiones cargadas del más alto ingrediente político-partidista al expresar su apoyo irrestricto al movimiento revolucionario que pretende imponer el presidente Chávez. A estos oficiales no se les amonesta, no se les sanciona, por el contrario, se les asciende a grados superiores en muchos casos en perjuicio de otros oficiales con mayores méritos y se les premia con cargos importantes para los cuales no siempre están capacitados. De esta manera, al corromper la institucionalidad, la disciplina y la meritocracia, el régimen del presidente Chávez propicia la ruptura de la Fuerza Armada, porque ésta, como garante de la Constitución, representa un freno a sus particulares intereses políticos.


Tercero, aunque en Venezuela hay libertad de expresión bastante amenazada por las frecuentes presiones gubernamentales, no tenemos una verdadera democracia porque no existe la necesaria autonomía e independencia de los poderes públicos, la Defensoría del Pueblo y la Contraloría son dóciles instrumentos del gobierno. Hasta ahora ha sido imposible una investigación rigurosa y justa de los abominables crímenes del 11 de abril y días subsiguientes. Los abusos del poder ejecutivo en diversos ámbitos de la vida nacional se han quedado impunes. El gobierno ha violado la Constitución en innumerables veces y en términos prácticos lamentablemente debemos reconocer que no existe el estado de derecho. Mientras el gobierno hace el mejor estilo goebbeliano, repite el ritornelo de golpistas y fascistas, nosotros seguimos el ejemplo de Ghandi, Luther King, Walesa y otros ilustres pacifistas quienes nos legaron el método de la no violencia activa para enfrentar a regímenes despóticos.


Aquí no hay conspiradores, por el contrario hemos demostrado hasta la saciedad que somos genuinamente demócratas, lo único que exigimos es la renuncia de un presidente que ha faltado a sus deberes constitucionales y la apertura de un proceso electoral limpio y transparente para que el pueblo exprese libremente su voluntad. Nuestro más anhelado deseo es regresar a los cuarteles, vivimos a plenitud la vida militar y estamos orgullosos de nuestro uniforme y símbolos, pero concebimos nuestra misión subordinada al poder civil y a las leyes de la República, somos garantes de la Constitución y por eso invocamos el artículo 350. Regresaremos a nuestros cuarteles cuando cese la terrible amenaza que actualmente pende sobre la democracia, la libertad y los valores y tradiciones emblemáticas de la sociedad venezolana.


En nuestro nombre, y el de los distinguidos oficiales que me acompañan y de los cientos de miles de personas que nos han dado su respaldo, formulo votos por el éxito de su gestión y le reitero nuestro respeto y consideración por la institución que usted representa, la cual debe ejercer un liderazgo importante en la preservación y fortalecimiento de la democracia continental.


Generales de División


Enrique Medina Gómez


Carlos Alfonso Martínez


Generales de Brigada


Pedro Pereira


Néstor González González


Vicealmirante Héctor Ramírez Pérez

%d bloggers like this: